sábado, 27 de diciembre de 2025

Sally Field

 



Tenía apenas cinco años cuando el suelo se le fue de debajo de los pies.

Su madre se volvió a casar y a su casa entró él. Estrella de Hollywood, especialista, ídolo de la televisión, Tarzán. Un hombre que entraba en una habitación y hacía creer a todos que él era el sol.

Para los demás, Jock Mahoney era un sueño hecho realidad.
Para la pequeña Sally Field se convirtió en una pesadilla con piel humana.

El abuso empezó cuando tenía siete años.
Siempre detrás de una frase aparentemente inocente de su madre, la actriz Margaret Field:
«Jocko ha pedido que camines sobre su espalda».
La puerta se cerraba… y detrás de ella una niña caía en una oscuridad para la que aún no existían palabras.

Creció con una sensación doble: una niña indefensa y, al mismo tiempo, alguien que de algún modo “era responsable” de lo que estaba pasando. Lo más doloroso fue que su madre nunca lo detuvo. Si no lo vio o no quiso verlo, esa pregunta persiguió a Sally toda su vida.

La conclusión que se le clavó dentro fue clara:
nadie vendrá a rescatarte.
Así que aprendió a salvarse sola: a desaparecer, a leer a las personas como un parte meteorológico, a prever tormentas, a suavizar tensiones, a sonreír en lugar de gritar. A volverse “cómoda” y casi invisible.

Y luego, a los 18 años, ocurrió la paradoja: el mundo de repente exigió que todos la vieran.
La serie “Gidget”, luego “The Flying Nun”: América se enamoró de la “chica dulce y luminosa”.
Pero para ella no era solo un papel. Era una armadura.
Cuando las cámaras se encendían, ella “cambiaba de interruptor” y empezaba a desbordar risa y encanto. Las heridas reales se quedaban fuera de plano.

Por dentro, el peso de todo lo vivido. Matrimonios y divorcios tempranos. Una relación tormentosa con Burt Reynolds, que después ella misma llamaría el eco de un trauma antiguo. Un intento constante de “arreglar algo roto” dentro de sí.

Y al mismo tiempo, una lucha por el derecho a no ser “la chica mona”, sino una actriz de verdad.
Estudiar, ir a castings, soportar rechazos.
Hasta que llegó “Norma Rae” (1979): el papel de una trabajadora de fábrica que por fin se levanta y grita. Con ella, por primera vez, gritó de verdad también Sally.
Por ese papel ganó su primer Óscar.
El segundo llegó cinco años después.
Luego vinieron “Steel Magnolias”, “Mrs. Doubtfire”, “Forrest Gump”, “Lincoln”… Una carrera construida no sobre la “ternura”, sino sobre una honestidad brutal consigo misma y con el público.

Pero la verdad enterrada muy hondo no había desaparecido.
El padrastro murió en 1989. Su madre envejeció.
Y ella seguía callando.
Hasta 2012.

Con 65 años, trabajando en el papel de Mary Todd Lincoln, sintió que ya no podía seguir en silencio. «Apenas podía respirar. Tenía que sacar lo que estaba pudriéndose dentro».
Por primera vez en medio siglo le dijo a su madre la verdad sobre aquellas habitaciones a las que la enviaban y sobre lo que ocurría tras las puertas cerradas.

Después vinieron siete años de escritura. No solo unas memorias, sino excavaciones en su propia alma.
En 2018 se publicó su libro “In Pieces”: una historia de violencia, de un aborto a los 17, de trastornos alimentarios, relaciones destructivas, terapia y un proceso muy lento de reencontrarse consigo misma.

Hoy, con más de 70 años, Sally Field puede decir que su mayor acto de valentía no son sus Óscars.
Es la verdad.
La capacidad de volver a esas mismas habitaciones donde antes solo sobrevivía y ponerle nombre a la oscuridad. De recoger cada uno de los pedazos de sí misma y susurrar:
«Esta soy yo. Entera. Por fin».

Escribe: «Estoy en pedazos. Y creo que siempre lo he estado».
Pero incluso con pedazos se puede reconstruir una vida.
Y a veces son precisamente las grietas el lugar por donde, al fin, consigue entrar la luz.

✨ Que su historia le recuerde a cada uno y cada una de nosotros:
el silencio no cura. Cura la verdad, el apoyo y el derecho a tu propio “yo”, aunque esté roto en un millón de partes.

Tomado de la red
Saludos

martes, 16 de diciembre de 2025

Una obra que trasciende el cine



Cuando Steven Spielberg buscaba al protagonista para su monumental película de 1993, La lista de Schindler, se encontró ante un dilema. El papel de Oskar Schindler —una figura compleja y contradictoria que salvó a más de 1,200 judíos durante el Holocausto— exigía a un actor capaz de encarnar, al mismo tiempo, codicia y gracia moral.

Se barajaron nombres enormes. Incluso se consideró a Harrison Ford, pero Spielberg lo descartó: su celebridad podía desviar la atención de la verdad histórica que la película quería contar.

La búsqueda terminó con alguien que, entonces, no era una estrella de renombre: Liam Neeson, un actor de teatro con papeles secundarios en cine y televisión.

Su audición, según cuentan quienes estuvieron allí, fue una revelación.

No ganó por pulcritud técnica, sino por una honestidad emocional desnuda, algo difícil de fingir. Spielberg vio en sus ojos exactamente lo que necesitaba: la mezcla improbable de un hombre poderoso que, sin embargo, podía derrumbarse por el peso de su propia conciencia.

Esa confianza depositada en Neeson se convirtió en la base de una de las interpretaciones más inolvidables del cine moderno.

Un héroe imperfecto, como lo fue en la realidad

La película no presenta a Schindler como un salvador desde el inicio.

Históricamente, Schindler fue un empresario oportunista que vio en la guerra y en el régimen nazi una oportunidad para enriquecerse. Neeson interpreta con maestría ese comienzo: un seductor elegante, bebedor, pragmático, cuyo foco es el dinero, no la moral.

La genialidad de su actuación reside en mostrar una transformación lenta y dolorosa, sin golpes de efecto, sin dramatismos artificiales.

Cada gesto, cada silencio, cada mirada perdida son pequeñas grietas en su indiferencia inicial.

La niña del abrigo rojo: un símbolo, un despertar.  En la famosa escena de la liquidación del gueto de Cracovia, Schindler observa a una niña pequeña caminando en medio del caos, vistiendo un abrigo rojo.

Spielberg usa el color —único en una película en blanco y negro— como un recurso cinematográfico, no histórico, para representar la ruptura emocional del personaje.

No fue un acontecimiento literal, pero simboliza algo profundamente real:  el momento en que Schindler deja de ver “mano de obra” y comienza a ver vidas humanas irreemplazables.

Ese instante divide su existencia en dos: el empresario que lucra y el hombre que decide arriesgarlo todo para salvar a quienes están condenados.

La actuación contenida que hizo historia

Neeson dio vida a este vuelco moral con una dignidad silenciosa.

No necesitó discursos heroicos: bastaron los cambios en su postura, las dudas en su mirada, la vulnerabilidad que iba emergiendo bajo la fachada del hombre de negocios.

La famosa escena final, cuando Schindler se derrumba llorando, sigue siendo uno de los momentos más devastadores del cine.

Rodeado por quienes logró salvar, no celebra nada. En cambio, se atormenta por lo que no pudo hacer:

“Podía haber salvado a uno más… uno más.”

Neeson confesó más tarde que filmar esa escena lo dejó exhausto física y emocionalmente.

El peso de la historia real, de las vidas que dependieron de Schindler, había borrado por completo la línea entre actor y personaje.

Una obra que trasciende el cine.

La lista de Schindler demuestra que, en los capítulos más oscuros de la humanidad, la redención puede venir de los lugares más inesperados y de personas profundamente imperfectas.

La película —fiel al espíritu de los testimonios históricos— nos recuerda que el heroísmo no siempre nace del deber, sino del momento en que alguien decide que la compasión importa más que la conveniencia.

En un mundo que aún lucha entre la ganancia y la humanidad, la historia de Schindler —y la interpretación de Neeson— nos ofrecen un recordatorio urgente:

La vida humana siempre pesa más que el beneficio.

La compasión siempre debe vencer a la indiferencia.


Saludos


martes, 18 de noviembre de 2025

Club de lectura

Buscando salir de mi casa, de mi rutina, de mis obligaciones, del estrés de mi vida, me he apuntado a un Club de lectura.  Es la mejor decisión que he tomado.

En septiembre leímos el libro La vegetariana, de la Premio Nobel 2024, Hang Kang.  Un libro intenso, que realmente te vuela la cabeza, donde podemos asistir a la metamorfosis de una mujer que decide tomar decisiones radicales y es realmente para hacer pensar muchas cosas.



En octubre leímos La vida en miniatura, de Mariana Sández,donde la protagonista decide cambiar su vida, huyendo de la rutina que le imponía su familia, y en el camino va viviendo experiencias que le llenan la vida.  Y un  final inesperado.

Y en noviembre, Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez,  12 cuentos crudos, duros, respecto a diferentes cosas, que no te dejan indiferente.



Los tres escritos por mujeres contempóreanas, una coreana y dos argentinas.
Valen la pena, los tres.

Saludos





jueves, 30 de octubre de 2025

La mujer que no trabaja

 Monumento a la mujer que "no hace nada"
La conoces.
La has visto cientos de veces.
No grita.
No se queja.
No pide.
Y sin embargo, cada día carga sobre sus hombros TODA la casa.
Es la imagen del trabajo invisible que nadie llana "trabajo"
prque no recibe sueldo, sólo un cansancio y silencio.



lunes, 15 de septiembre de 2025

Pérdida

El 5 de septiembre se fue mi querido hermano Mario.  No hay palabras para describir el dolor y la pena que sentimos.
Se fue de manera inesperada, repentina, solo.  Lo encontró mi padre al otro día en la mañana.
Es difícil de entender, estaba tan feliz, vivía en su casita en el campo de mi hermana.  Cuando yo llegaba me salía a recibir.  No olvidaré cuando lo veía con su capa y sus botas de agua, un palo y con todas las perritas detrás.  Iba a espantar a los corderos y cerdos que entraban al campo.  
No olvidaré que le preguntaba ¿algún encargo? Y su respuesta era:  4 tomates, 3 pepinos y 10 marraquetas (pan francés).  No fallaba.
Era muy chistoso, cuentero, siempre estaba contando historias que no sabíamos si eran verdad o mentira.
Y tenía un máster en farándula, se sabía todos los chismes.  Y la música, esa música corta vena de los 70 en adelante, se sabía todas las canciones.  Se sabía hasta la de Paquita del Barrio.
Además, muy culto, sabía mucho, su fuerte era la geografía y la historia, era imporesionante.
Y le gustaba el tema ovnis y cosas paranormales, era su tema y le encantaba contarlas.
En fin, hermanito, te fuiste demasiado luego.  Descansa y cuida a nuestros padres desde donde quiera que estés.


jueves, 10 de julio de 2025



Gonzalo siempre soñó con ir a la universidad.  Pero su familia es pobre; tiene tres hermanos menores, por lo que está obligado a estudiar y trabajar.

Su padre se marchó cuando la menor de sus hermanos nació.  Su madre quedó sola manteniendo a sus hijos a duras penas.
Gonzalo, apenas sale de clases, va a su casa, come algo y corre a su trabajo limpiando oficinas, donde se vuelve invisible.
Su mundo ya es bastante oscuro para hacer ese trabajo, pero hay que llevar dinero a casa.
Un día tropieza con una chica que lleva un paquete algo incómodo, al parecer.  Y ese paquete vuela por el aire y cae con un estrepitoso ruido.
Gonzalo se abalanza a cogerlo, pero ya es tarde.Sabe que se le viene encima una tragedia.  
La chica se tapa la boca ahogando un grito y mira horrorizada a Gonzalo y luego se agacha hacia el paquete.  Saca el papel de regalo que lo cubre y  se queda mirando, hipnotizada, el fino reloj, regalo para su padre.  El tiempo se detiene mientras ella mira el desastre.  Y Gonzalo la mira a ella.  No sabe qué decir, un "lo siento" no sirve; un "lo pagaré" no es posible, ese reloj debe ser extremadamente caro.
Sofía sale de su estupor y mira a Gonzalo.  Al ver su cara no sabe qué hacer, si enfurecerse, si llorar, si huir sin decir nada.  Pero no, algo tiene que decir, el tiempo se ha detenido y tiene que volver a la realidad.  Pero ¿qué realidad?  El costoso reloj que mandó a hacer tanto tiempo atrás especialmente para su padre ya no existe.
La cara de Gonzalo es de pánico.  Ella nota su rigidez y se imagina por qué.  El dinero, eso es, él sabe que era caro y que le costaría un año de trabajo pagarlo.
Todos los sueños de Gonzalo están en el suelo, en diminutos trozos de vidrio.  ¿Qué le dirá a mamá, a sus hermanos?  Tendrá que guardar sus sueños en una cajita de madera, todo el futuro que pensaba construir.
Mira a Sofía y se da cuenta de las diferencias:  ella con ropa de marca, peinado de peluquería, uñas perfectas; y, después, sólo después, la mira a los ojos.  Ella lo ha observado todo el tiempo.  Se debate entre cosas que no entiende.  El reloj pierde importacia.  Todo desaparece, sólo están ellos, pupila con pupila, en un día en que el destino se presentó y Sofía y Gonzalo no pudieron evitarlo.
A veces tropezamos con la pasión, y si no la reconocemos, el mundo se vuelve inútil.
Maru - agosto 2012

Saludos

viernes, 27 de junio de 2025

Kdramas coreanos

No sé si alguien se ha enganchado a los kdramas coreanos, también hay japoneses, chinos, tailandeses, etc. Todo el mundo asiático tiene una industria poderosa, aunque ninguna ha alcanzado los niveles de Corea.  

El boom de los kdramas se refiere al aumento de su popularidad a nivel mundial, especialmente a partir de la década de 2010.  Este fenómeno, conocido como "Hallyu" o la ola coreana, ha llevado a que series coreanas como "El juego del calamar", "La reina de las lágrimas", "Goblin" , "My dearest" "Mr. Sunshine" y la que rompió records este año "Si la vida te da mandarinas" y  muchas más alcancen audiencias masivas en diferentes países.

Servicios como Netflix, Viki  otros han facilitado el acceso a audiecias internacionales, permitiendo la difusión masiva de estas series.

Los kdramas suelen presentar tramas bien elaboradas, personajes con los que se puede empatizar,  temas universales como el amor, la amistad y la superación personal, lo que genera una conexión con espectadores de diversas culturas.  Las históricas son espectaculares, siendo fieles a la época en que están basadas, con escenarios, vestimenta y personajes muy acordes a la historia.

Los kdramas se caracterizan por su alta calidad de producción, incluyendo la actuación, el vestuario, el maquillaje y la cinematografía, lo que los hace visualmente atractivos.

Gracias a estas producciones, muchos actores se han convertido en semidioses para muchos, rayando el fanatismo.

También los idols del kpop han alcanzado fama mundial masiva; el más famoso es BTS, que traspasa países, culturas, edades, sexo.  Con sus bien organizados fans, llamados ARMY, han sido todo un fenómeno, y para qué hablar de la fortuna que han amasado.

Yo empecé a ver kdramas en la pandemia, y realmente me sorprendieron.  Me gustó que no hay sexo explícito, violencia extrema, drogas, etc.  Por supuesto hay producciones que son trhillers, suspenso, intrigas, etc.  Y también hay con clichés de Cenicienta, de enemigos que se enamoran, traumas, relaciones familiares, viajes en el tiempo, etc.  De todo pues, pero se van cocinando a fuego lento.  Así como hay muy buenas, hay algunas que no valen la pena.

En fin, me gustan, me entretienen y a veces me sorprenden y me emocionan.










Saludos













jueves, 29 de mayo de 2025

Yoyoi Kusama

Vengo a hablarles de esta extraordinaria artista de 96 años, Yoyoi Kusama.
Nació en Japón en 1929; trabajó con una gran cantidad de medios, incluyendo pintura, escultura, arte performance, escritura, entre otros.
Con problemas psicológicos desde niña, emigró en los años 50 a Nueva York, huyendo de la asfixiante sociedad tradicional japonesa.
Desarrolló un trastorno obsesivo constante.  La repetición obsesiva es una de sus características principales.  
En 1977 regresó a Japón, recluyéndose voluntariamente en un centro psiquíatrico donde sigue creando sus obras que muestran su trastorno obsesivo.
Algunos de sus trabajos:
Su retrato intervenido


El puntillismo y la repetición de patrones es su principal obsesión








En el club de collage donde participo, hemos creado inspirándonos en esta gran artista.  Algunos resultados:







Espero que les haya gustado conocer a esta gran artista, que pese a, o gracias a, ha creado grandes obras que se exponen en muchos museos importantes.
En Instagram:  (no sé poner links, perdón)
@lasuilustra
@lamesacreativa_valdivia

Saludos











lunes, 28 de abril de 2025

Historias simples, y café




Si yo pido un cortado al revés, con más leche que café... ¿Por qué me traen unas gotas de leche?

Lo explico lento.  Uso las palabras correctas.  Hasta hago el gesto de un cafecito invertido.  Deslizo una sonrisa para generar empatía.

Y sin embargo, gotas.

Una taza de café con una gota de leche flotando como si se hubiese caído por error.

Como si no me perteneciera.  Como si alguien hubiese dicho: "pon menos de esto, no se va a dar cuenta"  Obvio que me voy a dar cuenta.  Amo el café.  Lo conozco más de lo que él se conoce.  Sé cuándo está quemado, cuándo está incómodo y cuándo lo revolvieron con desgano.

Pero bueno, me lo tomo igual.  Porque discutir por un café mal entendido requiere más energía que tomarlo mal servido.  Además, si el café no sale como espero, al menos que salga una buena historia.

Esas pequeñas derrotas que acepto con dignidad -como tomar lo que pedí sin chistar- también son historias.  Y en una entendí que hay momentos que no cambian nada, pero si lo cuentas bien... pueden sacarle una sonrisa a alguien.  A veces, incluso a ti.

Y lo más lindo es que siempre aparece alguien que se ve reflejado y salga con un "a mí me pasa lo mismo".  Que pide queso crema y le traen mantequilla.  O la dona equivocada.  Historias mínimas, sí.  Para escribir no hace falta una vida épica, alcanza con prestar atención y tener dónde anotar.

Así nace uno de los ejercicios más entretenidos:  escribir cosas que solo tú podrías contar.  Y eso apenas es el comienzo.  Hay más.  Mucho más.  Algunos temas te van a hacer reír, otros pensar, otros emocionar... y varios, todo al mismo tiempo.

¿Lo intentamos?


lunes, 14 de abril de 2025

Aquí vuelvo, a ver si vuelvo




 Hola a todos.
Aquí estoy, ante esta pantalla en blanco, pensando en si revivir este blog.  Mi última entrada fue en octubre.  No puedo dar una razón específica de por qué no volví por aquí en tanto tiempo.
Tal vez sólo podría decir que fue "la Vida", así con mayúscula.  Cuando me quedo en blanco, nada sale de mí.  Mi vida ha cambiado un poco, pero no tanto, y no para mal.  Entonces, busco en los recovecos de mi hiperactivo cerebro las respuestas y no las encuentro.
Y tal vez no sea necesario buscarlas, solas aparecerán.  
¿Por qué a veces se pierde la motivación? ¿A dónde se va?  Tal vez persigue otras cosas que perseguir.  Tal vez solo se duerme.  La pregunta es ¿Cómo la despierto?
Mucho tiempo pensé que tenía que escribir para que muchos lo lean y me dejen comentarios.  Ahora estoy pensando que debería escribir para mí y no importa quién me lea.  Me desanimaba un poco los pocos comentarios que recibía, y, revisando las estadísticas descubrí que mucha gente me lee pero no comenta.  Y al final ¿qué tiene de malo?  No es una competencia.
Por lo tanto, después de debates internos, haré lo que me plazca y lo que me nazca.
Bienvenidos a los que pasen por este rinconcito.  Y si no vienen, bien también, es su decisión.
Aquí estaré, tal vez no tan seguido, pero no pasarán 7 meses como ahora. 
Feliz semana y feliz Semana Santa a los que la conmemoran (no me atrevo a decir "Celebrar").