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martes, 12 de mayo de 2026

Lo vivido

 

En el futuro, si tengo nietos (parece que no), les contaré que nací en la ciudad donde ocurrió el terremoto más grande de la historia de la humanidad (Valdivia, Chile); que crecí en una dictadura brutal, y viví el tránsito a la democracia sin revolución; que viví dos megaterremotos, uno con tsunami que hizo bolsa la costa de dos regiones; que vi el rescate inédito de 33 mineros que sobrevivieron meses bajo tierra; que tuvimos a la primera mujer presidente de la historia de Chile y Latinoamérica; que vi la erupción de los volcanes Calbuco y Chaitén; que vi a la selección de fútbol chilena ganarle dos copas históricas a Argentina; que también viví una revolución por causa de subir 30 pesos el pasaje del metro, en que el número de la gente que protestaba era dividida por 10 por las autoridades; que hubo una represión brutal por parte del ejército y policía que dejó muertos, mutilados, ciegos, torturados y abusados sexualmente. Y en medio de todo esto... llegó una pandemia global que nos obligó a escondernos en casa porque se propagaba por el aire; vi cómo los políticos quisieron seguir robándole al pueblo y cómo algunos valientes se la jugaron... Que tuvimos un presidente de 37 años.  Y que el 2026, el pueblo iluso le creyó a un ultrafascista y lo nombró Presidente, y que a los  dos meses la mayoría está arrepentido.  Que en enero del 2026 estuve al borde de la muerte.
Y seguro que se agregarán muchas cosas más con el tiempo y que me quedo corta...
Y mis nietos me mirarán y dirán:
¡Vaya la vieja mentirosa!
Saludos
Maru

martes, 3 de marzo de 2026

Niñez



Yo también tuve 4 años.  

Crecer fue aprender que el mismo sol que iluminaba las tardes de juego, me podía quemar si me quedaba mucho tiempo en él.

Mi niñez no fue una línea recta llena de alegrías, sino un tejido de hilos de seda y cordeles ásperos; una mezcla dulce y amarga que terminó por bordar quién soy hoy.

El amor de mi padre era como una habitación con el techo muy bajo:  podía estar a salvo del frío, pero nunca podía ponerme de pie por completo.

Mis emociones siempre fueron reprimidas:  frases como "cállate y escucha" o "aquí se hace lo que yo digo" me enseñaron que mis sentimientos eran un estorbo para el orden establecido.

Para la mayoría, derramar un vaso de leche es un accidente.  Para mí, el error no se corregía, se castigaba.

Crecer así fue  como caminar siempre sobre una capa de hielo muy fina:  nunca sabes qué paso será el que la rompa.
Es crecer en un estado de alerta permanente.

Hoy, que soy adulta e independiente, me doy cuenta de que pensaba que al padre hay que quererlo sólo por el hecho de serlo.  Pero ahora sé que el cariño y el respeto hay que ganárselo.  Y mi padre no lo hizo.

Hoy, viejo como está, no cesa en sus reproches, insultos y enojos sin justificación.  No vivo con él, pero cuando visito a mi madre (que es por lo que voy), me doy cuenta de que no ha cambiado ni lo hará, porque cree que siendo así tiene el poder sobre mí.

Pero lo bueno de todo esto, es que no es así.  Ya no puede hacerme daño y, aunque me costó, hoy vivo en paz.  Hoy me elijo en primer lugar.  Hoy soy lo que quiero ser.  Hoy no transo mi salud mental.

Hoy, que estoy a punto de cumplir un año más, he cortado relaciones, como dije, por mi salud mental.

No soy desagradecida con lo bueno que me otorgó: estabilidad económica y  educación, donde más me exigía.  Eso me hizo una mujer autónoma, profesional y culta.  Pero no recomiendo los métodos, el miedo no es forma de educar.  

Yo elegí no seguir el patrón con mis hijas, que igualmente son educadas, profesionales y cultas.  E infinitamente más felices.

(Un desahogo por el último desagravio que sufrí por su parte)


sábado, 7 de febrero de 2026

Soledad



Uno vuelve, cuando vuelve, porque no se banca el síndrome de abstinencia.
Esos que vuelven por amor son muy pocos.  Los otros regresan sólo para no aguantar el Infierno que les queda ardiendo en el pecho, después de que les cerraron la puerta en medio de la cara.
Son contados con los dedos de las manos los que se bancan estar a solas con sí mismos.
La gente dice que Fulano, o Mengano, volvió por amor.  Para mí, no.
Eso que te empuja desde las tripas no se puede llamar amor.
Si fuera amor, nunca se habría roto.  Nunca se habría ido.  No habría ninguna puerta cerrada en medio de ninguna cara.
Eso a lo que la gente le dice amor se llama soledad.

Rota se camina igual - Lorena Pronsky


viernes, 26 de julio de 2024

Si no fuera...

Si no le tuviera miedo a las alturas, me tiraría en paracaídas y volaría en un globo aeroestático.

Si no tuviera vértigo, correría por las azoteas de los edificios.

Si no fuera tan pequeña, las estrellas estarían más cerca.

Si tuviera más fuerza de voluntad, dejaría de comer carne de una vez por todas.

Si fuera más valiente, practicaría parku y surf.

Si fuera más sabia, habría muchos errores que no hubiera cometido.

Si no fuera tan cobarde, no le tendría miedo al dolor físico, ni al morir de forma violenta.

Si  pensara menos, podría actuar más.

Si no fuera tan cobarde, no me arrepentiría de cosas que no hice.

Maru

viernes, 14 de junio de 2024

¿Quién no se ha sentido tonto alguna vez?




Háblame de las veces en que hiciste el tonto, arriesgándolo todo para seguir la llama del deseo. Puedo preguntar y escuchar sin juzgar, porque yo también he hecho el tonto.
El año 2003 me enamoré de un hombre que parecía corresponder a todo lo que yo había imaginado: alto, de cabellos oscuros y suaves, ojos café e inteligentes, con un rostro franco y un cuerpo musculoso que irradiaba una masculinidad fuerte y amable. Y me hizo reír mucho, en una época en que necesitaba reír desesperadamente. Todas mis precauciones habituales sobre la rapidez y la medida en que abriría mi corazón y mi vida a cualquier hombre se evaporaban en el calor del deseo que me empujaba hacia él, con las manos abiertas, susurrando: "Vive". No me guardé nada. Lo arriesgué todo. Me dejé amar y amé, profundamente.
Y ocho meses más tarde me quedé con las manos vacías, con un dolor en el pecho como si tuviera una astilla de hielo clavada, mi orgullo hecho añicos. Yo era la tonta.
Admitirlo me molesta bastante. No importa cómo sucedió o por qué no vi las señales de advertencia. El final, aunque fui yo quien lo decidió, me dejó atontada. Pero ahí estaba yo, todavía respirando, aunque me sintiera avergonzada y vulnerable. Incluso huí un mes fuera del país, buscando el olvido. Había vaciado mi rabia hasta el fondo. Me había mostrado ante el mundo como una mujer capaz de pasiones hondas y desatadas que podía pasar por encima de mi habitual habilidad para juzgar el carácter con agudeza y para tomar decisiones después de una cuidadosa deliberación. Yo era la tonta.
Y lo volvería a ser.
No cambiaría ni un solo momento de amor por la seguridad de un resultado previsible o para proteger mi orgullo. Porque aprendí a distinguir entre el ardor y la calidez de la verdadera intimidad, entre el poder y la pasión, entre la intensidad y el amor. Descubrí toda la dimensión de mi anhelo de un compañero, la necesidad de un amigo, un hermano y una pareja donde sólo había buscado a un amante.
Aprendí que ser la tonta no me mataría. ¿Por qué, entonces, nos da tanto miedo parecer tontos?
En este día en especial, no estoy asustada. Estoy dispuesta a hacer lo que pueda, sabiendo cuáles son mis límites. Mi deseo de dar una respuesta al mundo que me rodea, de hacer simplemente lo que soy capaz de hacer con lo que está frente a mí, es, por el momento, mayor que mi miedo de equivocarme, de parecer tonta. Con frecuencia, ese no es el caso.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Manifiesto

 Me declaro obligada a respetar a todos y a cada uno de los seres que habitan esta tierra.

Me declaro con todo el derecho a marcar cuál será la distancia entre esos seres y mi persona.

Me declaro incondicional, única y absolutamente, en el amor y protección a mis hijas.
Renuncio a hacer cosas que no quiero sólo para que otros me acepten.
Renuncio a hacerme cargo de ofensas, enojos o malhumores ajenos, sobre todo si no me fueron comunicados
Exijo mi derecho a que no me den consejos que no pido. 
Exijo mi derecho a que no me enseñen nada que no solicito. Si quiero aprender algo me anoto en un curso o contrato un profesional. Gracias.
Aviso que mi disco rígido esta casi lleno y que el espacio libre estará sólo reservado para MIS deseos.
Declaro que la poca paciencia que me va quedando es propiedad exclusiva de mis dos hijas.
Declaro que sólo voy a rodearme de gente que me haga bien, me agrade y me dé afecto.
Renuncio a las relaciones que me cuestan esfuerzo, dolor y desilusión constante.
Aviso que mis manías y/o defectos sólo irán en aumento. Exijo que no se espere mucho más de mí de lo que ya doy. Es lo que hay. 
Aviso que a partir de este momento digo NO a relaciones de una sola mano. O ponemos ambos o hasta acá hemos llegado. 
Me declaro libre para elegir qué como, qué escucho, qué me pongo y qué escribo
Me obligo a decir la verdad con mi derecho a callarme mis secretos.
Exijo que no me cuenten cosas que me hagan mal o que no pueda resolver.
Renuncio a perder tiempo en adivinar sentimientos ajenos o en disfrazar los míos.
Aviso que voy a intentar vivir cada día más liviana y menos profunda.
Aviso que voy a elegir siempre el camino más fácil sin salirme del marco de la ley y de las buenas costumbres.
Exijo no ser sometida a juicio alguno. Por lo menos no en mi presencia y menos sin juez acreditado.
Renuncio a querer saber todo lo que se dice de mí.
Renuncio a tener que aprender a convivir o interactuar con personas que no me gustan aunque eso me condene a reencarnar indefinidamente. Vivir me gusta mucho así que encantada vuelvo varias veces más.
Queda inmediatamente en efecto todo lo arriba enunciado. He dicho, declarado, y avisado.
Maru, Jess, como si fuera yo

miércoles, 1 de mayo de 2024

Corazón saltando

 ¿Qué hace que tu corazón dé un salto inesperado?

Amor
Sentimiento
Beso
Abrazo
Un perrito que atraviesa la calle inesperadamente y estás a punto de atropellarlo
Un ataque de pánico
Una mala noticia
Una premonición
Un asalto
Un infarto
Sorpresa
Reprimenda del jefe
Discusión con los hijos
Discusión con la pareja
Ver la cuenta del banco cuando falta para fin de mes
Una bicicleta que pasa rápido por tu lado
Ir en un automóvil que va demasiado rápido
Deportes 
Miedo
Podría seguir eternamente 
¿Qué más?

sábado, 25 de noviembre de 2023

De azahares y pandemias

 

En el futuro, si tengo nietos (parece que no), les contaré que nací en la ciudad donde ocurrió el terremoto más grande de la historia de la humanidad (Valdivia, Chile); que crecí en una dictadura brutal, y viví el tránsito a la democracia sin revolución; que viví dos megaterremotos, uno con tsunami que hizo bolsa la costa de dos regiones; que vi el rescate inédito de 33 mineros que sobrevivieron meses bajo tierra; que tuvimos a la primera mujer presidente de la historia de Chile y Latinoamérica; que vi la erupción de los volcanes Calbuco y Chaitén; que vi a la selección de fútbol chilena ganarle dos copas históricas a Argentina; que también viví una revolución por causa de subir 30 pesos el pasaje del metro, en que el número de la gente que protestaba era dividida por 10 por las autoridades; que hubo una represión brutal por parte del ejército y policía que dejó muertos, mutilados, ciegos, torturados y abusados sexualmente. Y en medio de todo esto... llegó una pandemia global que nos obligó a escondernos en casa porque se propagaba por el aire; vi cómo los políticos quisieron seguir robándole al pueblo y cómo algunos valientes se la jugaron... Que tuvimos un presidente de 37 años. Y seguro que se agregarán muchas cosas más con el tiempo y que me quedo corta...

Y mis nietos me mirarán y dirán:

¡Puta la vieja mentirosa!

Saludos

Maru

miércoles, 25 de octubre de 2023

Tus ojos

Dicen que los ojos son el espejo del alma.
Observo tu mirada y veo tantas cosas en ella:
preocupación,
enojo,
tranquilidad,
amor,
sueños,
esperanza,
emoción,
olvido.
Tu vida entera pasa por tus ojos y yo lo sé.
¿Qué ves tú en los míos?

lunes, 25 de septiembre de 2023

Huellas

Puedes creer que no eres importante en este mundo.
Pero alguien bebe café cada mañana en la taza que le regalaste.
Alguien escuchó una canción que le hizo pensar en ti.
Alguien recordó tu broma y sonrió.
Jamás pienses que no influyes en nada,
seguro has dejado tu huella en alguien.



sábado, 8 de abril de 2023

Realidad

No somos más que el tiempo que nos queda

caminando hacia el olvido que seremos.

Es duro, pero es así.

El resto, literatura.

Lo mejor es no pensarlo mucho:

seguir andando,

tomar café, 

enamorarse, 

ver la lluvia...

miércoles, 15 de marzo de 2023

Respira

“Respira”
No supe de dónde vino esa voz.   No era capaz de moverme.
“Respira, no pasa nada”
Estaba en pleno ataque de ansiedad.  No sé si la gente me miraba, no era consciente.
Sólo sentía morir, mi corazón latía desenfrenado, me sentía fatal, no podía hablar ni abrir los ojos.
No era consciente de que estaba en un lugar público.
De todas las voces que escuchaba, sólo ésa me llegaba “Respira”
Los mareos fueron pasando y pude abrir los ojos, sólo para encontrarme con otros.  El que me decía “Respira”.   
Cómo lo agradecí.   Y más agradecí que se quedara a mi lado, un hombre que sin duda tenía cosas qué hacer, que iba a algún lado, tal vez apurado, tal vez atrasado.
Incluso tuvo la deferencia de conseguirme un vaso de agua.
“¿Estás mejor?  recuerda, sólo tienes que respirar”.
Una sonrisa y un “adiós, cuídate”.
“Respira”
Y por fin respiré.
Un héroe anónimo, mi salvador.
Gracias. 


jueves, 1 de diciembre de 2022

Y llegaron los extraterrestres

Era un día normal, con mucho sol, cosa extraña por aquí, y fui a dar un paseo con mi perrita Pelusa, para que jugara un poco.

Fuimos a una plaza cercana recién hecha, linda, mucho pasto verde, bancos para sentarse, etc.

Pelusa jugaba ajena a su dueña que trataba de esquivar el sol.   

Y de repente, algo pasó.   Algo extraño, pero lo más extraño, es que al parecer sólo yo lo vi.

Una nave nodriza apareció sobre mi cabeza, enorme, como son las naves nodrizas.  No, no salieron mininaves bombardeando al mundo ni nada.  Había mucha gente circulando porque era día de feria, pero nadie se percató de que yo estaba siendo visitada por una nave.  Estaba recuperándome del asombro (cerrando la boca, en realidad) cuando se abre una puerta y empiezan a salir unos ¿humanoides? pequeños, cabeza grande y ojos enormes.  Por supuesto yo me resistía a creer.  Pensé que había tropezado y caído y estaba inconsciente, que las luces blancas que veía eran del pasillo del hospital, pero no, de repente una voz muy de barítono me preguntó si quiero irme con ellos.  ¿Admiten animales? pregunté.  NO, no puede ir, dijo volviéndose hacia Pelusa.   Entonces no, gracias, dije.  Lo extraño es que no estaba asustada, veía a la gente pasar como si nada, era mi pequeño universo el que estaba siendo invadido y nadie notaba nada.   No insistió, sólo me preguntó si me podía sacar una foto para justificar su venida a este mundo.  ¡Claro!  qué mal haría una foto.  Tal vez allá de donde vengan también tienen revistas de papel couché, o Facebook, Instagram o alguna parte donde me haría famosa como la terrícola que no quiso ir con ellos.

Me puse en pose, no puedo decir la mejor pose porque no tengo mejor  pose, pero igual me cegó su flash.   ¿Puedo tener una copia de la foto? pregunté (no todos los días te saca una foto un extraterrestre).  En tu casa estará cuando llegues me dijo.  ¿Allanamiento de morada?  en fin, lo dejé pasar, no creo que quisieran robar algo en mi casa, nada valioso hay allí. 

Y así, sin despedirse, subió por el aire y entró en la nave nodriza que como una estrella fugaz desapareció en el aire.   

Fui apurada a casa, llevando a Pelusa en brazos, no fuera que volvieran a buscarme y la dejaran sola, y cuando llegué no había cerradura forzada, todo estaba igual, salvo... sobre la mesa estaba la foto que me tomó el extraterrestre con una nota:  "Bienvenida al universo Kaliyi ".




domingo, 24 de julio de 2022

Oscuridad

 


Una ciudad no se hace en un día.  Pero sí se puede destruir en un día.  Basta un incendio, una lluvia persistente y torrencial junto con una salida de río. Tal vez un apagón.  Millones de personas sin luz, sin Internet, sin comunicación, sin teléfonos ni celulares.  Sin televisión.  Tal vez eso sería lo que destruiría la ciudad.  

El hombre, desprovisto de sus más grandes adicciones, se convertiría en un ser maligno, saldría en las sombras a mitigar su ira.  Destruiría todo a su paso, robaría, saquearía, violaría, cobraría venganza por los agravios que hubo sufrido, verdaderos o imaginarios.

Las familias tendrían que hablarse, y saldrían a la superficie la ira, la rabia, la incomprensión, los celos, los temores y los más oscuros pensamientos, y, así, también el pilar de la vida se destruiría.

¿Y qué vendría después?  No lo sé y no lo quiero saber.


viernes, 27 de mayo de 2022

Mi "lápiz"

 



De repente mi "lápiz" se bota en huelga , se enreda y se niega a derrochar su tinta. Lo respeto, respeto su inmovilidad y su negativa.
Hoy es uno de esos días.


Maru


lunes, 16 de mayo de 2022

Miedo

El miedo es una boa que se enrolla en tu cuello  y no te suelta.  Sientes cómo te comprime la garganta, el pecho, no te deja respirar y luchas para que el aire entre a tus pulmones.  El corazón se desboca.  Es un momento aterrador.

Luego, de a poco, sientes que te empieza a soltar.  Luego empiezas a preguntarte por qué, de qué y a dónde va ese miedo.

Sientes que te va abandonando, que la boa te va soltando y por fin puedes respirar.

La cabeza deja de dar vueltas, tu cara toma color de nuevo y sabes que lo has logrado;  una vez más.


Maru


domingo, 10 de abril de 2022

Otoño

 "Abril, el mes de la cosecha... el verano ha concluido y ha llegado el otoño"  (Cyinthia Wickham)


La canción de abril es una cadencia de dos piezas en la que la alegre serenata veraniega concluye para dar inicio a una melodía más grave.  Durante cuatro meses, hemos arado y sembrado en nuestras vidas las conmovedoras semillas de la gratitud, la simplicidad, el orden y la armonía.  Ahora, una auténtica cosecha de felicidad está lista para su recolección y el quinto principio del encanto de la vida simple  -la belleza- nos exhorta a participar de su exuberancia.  Disponte a recoger la abundante cosecha que el amor ha sembrado.


Sarah Ban Breathnach  -  El encanto de la vida simple

jueves, 27 de mayo de 2021

Nuevos rumbos

Pues sí, mi esposo se fue a trabajar a una minera, a más de 6.000 km. al norte de Valdivia.  Estará 14 días allá y luego 14 días acá.  Ya ha trabajado así, así que no es gran sacrificio.  Y si vale la pena, pues mejor.  Así que a acostumbrarme de nuevo a estar sola medio mes.  Pelusa me acompañará.


Por otro lado, sigo con mi vicio, he disfrutado de mis hijas, mi hija mayor está acá.  Ha tenido problemas para su viaje a Noruega porque el gobierno se niega a dejar entrar a nadie.  Hay verdaderos dramas porque hay familias separadas, mujeres embarazadas a punto de dar a luz  y sus maridos no pueden entrar, hay un revuelo mayúsculo, están demandando al Estado.  Ojalá se solucione pronto.

Robin estuvo de cumpleaños el domingo, así que le hicimos una pequeña once para saludarlo, sólo nosotros cuatro, hay que respetar el aforo, aquí todavía los casos de Covid son altos, a pesar de haber muchísimos vacunados con las dos dosis.  Ahora están llamando a los jóvenes a vacunarse.


Con su ídolo Freddie Mercury



Dos versiones de Freddie


Los cuadros ya instalados





Regaloneando con Vicente

Bueno, les dejo saludos, que estén muy bien.








martes, 11 de mayo de 2021

Cosas

 

La facilidad me desmotiva.
Tener lo mismo que los demás no me hace especial.
La dificultad me desanima.
No conseguir lo que alguien tiene tampoco me hace especial.
La normalidad me desespera.
Poseer siempre lo propio nunca me hará especial.
Tal vez es que no lo soy.

martes, 20 de abril de 2021

Modo OFF




 No sé de qué escribir.   Yo, sin nada que decir.  Extraño ¿no? pero no sé, mi vida está nuevamente estancada.  No hago nada, salvo leer, dormir, existir.

No sé si eso es desperdiciar el tiempo, la vida.  Tal vez, tal vez no.  Si es lo que la vida me ofrece, pues voy y lo tomo.  Tal vez esta inercia pasará, tal vez no.  En mis pensamientos hago muchas cosas, pero literalmente no hago nada.  Ni ganas.  Estoy sobreviviendo.  Hibernando, aunque ya llegó el otoño.  Hace frío en las mañanas y en las tardes.  Hoy, por ejemplo, está nublado, el sol está oculto bajo las nubes.  Y hay viento.  Miro por mi ventana, tengo una linda vista, pero no ver el sol deprime, dan ganas de meterse a la cama.

Estoy en modo OFF.  ¿Hasta cuándo? no lo sé, hasta que mis neuronas despierten, supongo.  

Mientras despiertan, les dejo muchos saludos y cariños