jueves, 14 de febrero de 2019

Las berenjenas y yo

Hola!  ¿les ha pasado que se niegan a probar algo porque "sienten" que no les va a gustar?  Bueno, a mí me ha pasado, primero con las lentejas, no las podía ver, pero cuando niña me dejaban toda la tarde con mi plato hasta que me las comía, cosa que raramente hacía, con el castigo correspondiente.

No recuerdo que en mi casa se haya hecho berenjenas.
Pero nunca me interesé por ellas, porque había escuchado que eran amargas, etc.  Y recién este año tomé la decisión de probarlas  ¡y me enamoré!  me encantaron.  Así que ahora son uno de mis platos favoritos.  Las salteo en una sartén, le pongo champiñones, sal, aliños y al final dos huevos, revuelvo todo y ¡voila! un almuerzo sano y nutritivo.   

Lo de las lentejas fue muy raro, yo estaba embarazada de mi hija mayor, Melissa, y me dio por comer lentejas, cosa que nunca había hecho de buenas ganas.  Lo más raro es que les echaba el jugo de un limón, y me parecía la cosa más rica del mundo.  Ahora no soportaría comerlas así, pero desde esa fecha, las como con gusto.

Cosas raras que pasan.  Lo que sí nunca he podido pasar, es el zapallo amarillo,  no, no hay caso, siempre lo dejo a un lado, eso no ha cambiado ni con los embarazos ni la edad.  

En fin, ¿qué manías tienen Uds. con la comida?  La verdad es que yo tengo muchas.   

¡Feliz día del Amor y la Amistad!  Los quiero mucho y espero que nos leamos mucho tiempo más.

Un beso.
Maru













domingo, 3 de febrero de 2019

¡ANIVERSARIO!





Síiiiiii, mi blog cumple 12 años, ya no es mi bebé, ya está a punto de entrar en la aborrescencia.  ¿Cambiará? ¿Me querrá todavía? o pensará que lleno sus hojas prístinas de tonteras sin importancia.  Quién sabe.

Han pasado tantas cosas en estos años, me enfermé, me compré un departamento, perdí mi trabajo (gracias a Dios nunca más trabajé), me pensionaron, me trasladé de ciudad y hasta ¡me casé!  algo que no hubiera imaginado en mis más locos sueños.

Agradezco a los que todavía me siguen, por supuesto, la audiencia ha cambiado, muchas amigas y amigos ya no pasan por aquí, muchos cerraron sus blogs hace mucho tiempo.  No voy a negar que a veces me dan ganas.  Cuando veo en otros blogs, 40, 50 o más comentarios, y el mío no llega a los 5 la mayor parte de las veces, me dan ganas de olvidarme y dejarlo, porque a veces tampoco se me ocurre qué escribir.  Pero no me voy a rendir, me gusta tenerlo, me gusta escribir, no importa cuántos me lean.  Lo raro, es que veo las estadísticas y veo que me lee mucha gente que no comenta.   Por ejemplo, mi anterior post, el del terremoto, lo  leyeron 34 personas.  Y por esas personas, mis amigos anónimos, seguiré con mi blog.

Les reproduzco mi primer post, ese que escribí un 3 de febrero por allá por el 2007.

Les dejo mis cariños y mis agradecimientos eternos.
Maru




Hola. Tengo fama de ser buena para escribir. Y ahora que tengo todo este espacio en blanco para hacerlo, no sé qué escribir. Así son las cosas.
De momento la vida no me tiene muy contenta, será que no me ha dado mucha tregua últimamente y aunque trato de estar optimista, calmada y serena, es harto difícil cuando ves que una parte de tu vida se desmorona a tu alrededor y poco puedes hacer.
Pero bueno, de todo hay que aprender, y seguiré adelante con mi vida, sea que me traiga cosas buenas o no tanto, seguiré siendo yo y ustedes tendrán que seguir soportándome, jiji.
Espero que este blog no sea tan serio como yo, y que lo disfruten y a ver si comentan en buena onda alguna vez.
Un saludo para todos los que están ahí asomados a la ventana.
Maru

miércoles, 23 de enero de 2019

El número uno del año

Hola a todos...

Como Chile es Chile, empezamos el año con un terremoto en la cuarta región.  Lejos de donde yo vivo.  Pero murieron dos personas y hubo muchos daños y alerta de tsunami.  

 Fue 6,7 en la escala Richter, y 8 en la escala de Mercali, que mide la intensidad sentida por las personas.

Parece que va a ser un año movidito.   Espero que no haya más desgracias humanas.

Les dejo fotos y me despido.

Maru













miércoles, 9 de enero de 2019

Lola

Lola siempre quiso ser cantante. No actriz, cantante.  No cantaba mal, había ganado concursos en el colegio, Universidad,  festivales, etc.
A veces cantaba en la noche en algunos pubs.
Lola soñaba con grandes escenarios, luces, cámaras y mucha gente aplaudiéndo y cantando con ella.  Pero su problema era que tenía pánico escénico.  Algo que no lograba superar.
Su familia no quería desilusionarla ni cortarle las alas; pero le decían que tenía que estudiar, que tenía que asegurarse la vida y seguir persiguiendo su sueño.
Lola iba a conciertos de artistas locales, se sabía todas sus canciones.
En su casa, tomaba su guitarra y se imaginaba cantando frente a un público que sólo ella veía.
Un día, llegó una gran artista internacional, y, por supuesto, ella fue a su concierto.  Había miles de personas.  Ella se sabía todas sus canciones.
Le gustaban mucho sus canciones, sobre todo el coro.
Era un tipo joven.  Hacía el coro somo solista, y su voz era tan linda, diáfana, pura, que Lola quedaba hipnotizada.
Un vuelco hizo saltar su corazón.  Y se le iluminó la ampolleta.
¿Por qué no intentaba ser corista de algún artista conocido?
Podría cantar en grandes escenarios sin acaparar toda la atención.  Y la maquinaria empezó a trabajar.  Grabó canciones de demo.  Fue a todas las casas disqueras.  Muchos fracasos, algunos aciertos.  Se comunicó con los representantes de varios artistas nacionales.  No le fue muy bien, pero no se rindió.
Se buscó trabajo en pubs, cantando los fines de semana en diferentes locales.  
Pero su sueño era mucho más grande.  Ahora tenía la convicción de que le iría bien, de que algún día estaría detrás de algún gran artista, y, ¿quién sabe?
Algún día aquella gran artista podría ser ella.


Ojalá les guste.  
Cariños a todos
Maru

viernes, 21 de diciembre de 2018

Una pena de observación

Hola a todos

Hoy les dejo la reseña del último libro que he leído, el cual me hizo reflexionar en cuánto se sufre al perder a tu compañero/a de vida, al que te entregaste en cuerpo y alma.  Sin duda un libro que es un grito de dolor. 

En 1952, la poetisa norteamericana Helne Joy Davidson Gresham, católica, divorciada y comunista, apareció en la vida del cincuentón Clive Staples Lewis, católico, soltero y eminente hombre de letras británico, que ejercía en aquel entonces su magisterio en Oxford.  Helen- H., como se la denomina en el libro- sentía desde hacía tiempo una profunda admiración por Lewis, al que hasta ese momento sólo conocía a través de sus obras y de un escaso intercambio epistolar.  Del encuentro personal surgió el amor, al que el ya maduro escritor se entregó con entusiasmo. Pero la dicha duró poco: Helen enfermó de cáncer y murió, dejando a Lewis sumido en el dolor. El presente libro, excelentemente traducido por Carmen Martín Gaite, es el fruto de ese dolor. C. S Lewis reflexiona sobre su desdicha, sobre la pérdida del ser amado, y que se confronta con Dios, con su aparente ausencia y con la que parece ser su verdadera naturaleza. El vacío, la soledad, la impotencia, el recuerdo, el amor, la fe, la esperanza, la búsqueda de un sentido a tanto sufrimiento, los lugares aún impregnados del ser amado irremisiblemente perdido son el punto de partida de este intenso y emotivo libro, que es un valiente enfrentamiento con lo más íntimo y recóndito de nuestros sentimientos, de nuestro yo enfrentado a la tragedia, con el aparente sinsentido que gobierna la vida de los seres humanos, con la enigmática voluntad divina y con la trascendencia y fuerza redentora del amor. En Una pena en observación C. S. Lewis aborda la etapa de su vida que reconstruye la espléndida película de Richard Attenborough Tierras de penumbra, protagonizada por Anthony Hopkins magistral en el papel del maduro escritor, y por Debra Winger como su esposa.



Aprovecho de desearles a todos una feliz Navidad, que la pasen en familia (yo la pasaré sola, por deseo propio), y que no se vuelvan locos comprando, mejor regalen AMOR, que es lo más importante.  
Mucha paz, salud y lo mejor para el nuevo año que se inicia dentro de poco.
Saludos

martes, 4 de diciembre de 2018

Oscuridad

Una ciudad no se hace en un día.  Pero sí se puede destruir en un día.  Basta un incendio, una lluvia persistente y torrencial junto con una salida de río.

Tal vez un apagón.  Millones de personas sin luz, sin Internet, sin comunicación, sin teléfonos ni celulares.  Sin televisión.  Tal vez eso sería lo que destruiría la ciudad.  

El hombre, desprovisto de sus más grandes adicciones, se convertiría en un ser maligno, saldría en las sombras a mitigar su ira.  Destruiría todo a su paso, robaría, saquearía, violaría, cobraría venganza por los agravios que hubo sufrido, verdaderos o imaginarios.

Las familias tendrían que hablarse, y saldrían a la superficie la ira, la rabia, la incomprensión, los celos, los temores y los más oscuros pensamientos, y, así, también el pilar de la vida se destruiría.

¿Y qué vendría después?  No lo sé y no lo quiero saber.


sábado, 17 de noviembre de 2018

Perú

Hola a todos ¿cómo están?  nosotros aquí bien, el domingo pasado llegamos de Perú.  Maravilloso país, pero con una desigualdad demasiado marcada. Ésta existe en todos los países, ya lo sé, pero allí es muy marcada.  Nosotros estábamos en el barrio Miraflores, que es el de la clase alta, y salíamos de allí y era otro mundo.
La comida qué les digo, yo comí ceviche todos los días, creo que sólo dos veces comí otra cosa.
En fin, una experiencia maravillosa, y que una vez más me convence de que viajar es lo mejor de la vida (junto con  comer y dormir).
Les dejo fotos, que  dicen más que las palabras.


El viaje de ida


Nuestro primer amigo en Perú (el taxista que nos esperaba)


Los maravillosos ceviches


 


 Leche de tigre (es el jugo del ceviche), muy rico

La famosa y exquisita chicha morada, hecha con el choclo morado o negro


El camote dulce, me encanta, lo ponen en los ceviches, y nosotras siempre pedíamos un plato aparte.




Esto es inusual.  Un restaurante que tiene los pescados en un mostrador, con hielo.  Vas y eliges uno (cada uno tiene un precio).  Y te lo preparan de tres formas:  caldo, ceviche y lo que queda del pescado, frito, aunque no estoy muy segura.  Y te lo sirven con cabeza y todo.  La comida en general es bastante picante para nosotros, que no somos muy asiduos al ají, o por lo menos no tanto.

  
  

 De aperitivo, ponen este "pan", que es harina, agua y sal, se estira y se fríe.  Es muy rica.  Y como ven, nos dieron una pechera de papel para no mancharnos.



Tuve un encuentro con mis amigas peruanas (las arañitas) y me sentí muy acogida y feliz.


Y recibí esta preciosa muñeca, una copia de mí, jajaja, de mi querida amiga Leny Virgo



Fuimos con Ángela y Patty a una feria de manualidades donde me volví loca con todas las cosas para scrapbook que había.  Mi tarjeta de crédito hizo aparición.  Me lo hubiera comprado todo, pero tendría que haber comprado dos maletas más y sólo podíamos llevar dos más el equipaje de mano.  






En el Parque del Amor, precioso,, con una hermosa vista a la playa, la que se ve muy abajo de este parque.
Payaseando, y al final creo que salió una buena foto.



Los famosos candados de los enamorados


Enorme escultura ad hoc


Las vistas de la playa




Y salimos a descubrir lugares fuera de Lima y nos encontramos con esta linda playa














El centro histórico de Lima, la Catedral lamentablemente estaba cerrada





Robin, mi cuñado Luis, mi hermana Marta y yo


Helado frito, que de frito nada, lo preparan a tu vista y después eliges qué quieres ponerle encima.


Lo que me traje.  Turrón, que no es lo que nosotros conocemos, ese duro con maní, éste era diferente, como gallega molida con dulce de leche y otras cosas.  Rico.


Habas deshidratadas (me encantan)


Manjar norteño, que tiene dulce de leche, y otras cosas que no distingo


Pasta de chocolate para taza (con leche o café)


Un chocolate que no he probado, pero mi hermana me dijo que era un poco grasoso


Y me traje muchos sobres para hacer mazamorra morada, exquisita.  Y unos chocolates.

Los toros son símbolo de protección y bendiciones en Perú, según el color, es la bendición.  Rojo para el amor, amarillo para el dinero, azul para la salud, etc.


Dos personas inteligentes, jajajaja


Una hermosa exposición de orquídeas




Encontré un cascanueces.  Siempre había querido uno, y lo encontré mucho más barato que en Chile


Y, por supuesto, dedales para mi colección y para intercambiar




Un maravilloso espectáculo de aguas luminosas, muy famoso en Lima





Fuimos al Mercado Central y había muchas frutas y verduras maravillosas




 

 

 


Estos plátanos tienen el tamaño perfecto, son chiquitos.


Y también muchas carnes y mariscos (a las carnes no quise sacarles foto, no era un muy bonito espectáculo)

 

 


Y como todo termina, iniciamos el viaje a casa.

 



 








Y bueno, la visita a Perú se acabó.  Espero hayan conocido un poco más de este hermoso país.

Les deseo lo mejor de lo mejor para todos.
Un beso
Maru