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martes, 13 de junio de 2017

Y el otro

Hola a todos.  Espero que estén bien.
Yo con computador nuevo ya que el otro se rebeló y no funcionó más.

Les traigo el otro libro de Rachel Abbot, que en realidad es el primero, el que les puse antes es el segundo, pero no tiene importancia porque son independientes.

Sólo los inocentes
Rachel Abbot

RESEÑA:
Las mujeres no matan a sangre fría...salvo si tienen un buen motivo para hacerlo. 
El multimillonario y filántropo Hugo Fletcher aparece brutalmente asesinado en su lujosa casa de Oxfordshire. Tras las primeras investigaciones, no queda lugar a dudas de que el asesino es una mujer.Se hace cargo del caso el detective Tom Douglas, y comienza a adentrarse en el lado oscuro de la personalidad, aparentemente intachable de la víctima. Pronto se da cuenta de que todas las mujeres con las que se relacionaba ocultan algún secreto: desde Laura, su segunda esposa, hasta Alex, su hija adolescente, o Jessica, su secretaria, todas se refugian en evasivas y mentiras acerca de la Fundación Allium y la vida personal de la víctima. 
Cuando por fin sale a la luz la terrible verdad que se esconde tras las obras benéficas de Hugo Fletcher, Tom se enfrentará al terrible dilema de si castigar a los culpables o proteger a los inocentes.



Ojalá que se tienten y los lean, porque son realmente buenos.
Yo me voy a Santiago el jueves, por una semana más o menos, cuando vuelva les escribo.
Que estén muy bien.
Maru


domingo, 1 de mayo de 2016

Novela



Me las di de grande, y me puse a escribir un libro, bueno,una novela, una novelita más bien. En realidad, no sé qué resultará, pero me ha gustado la idea. Y he aprendido lo diferente que es escribir un poema o una reflexión, a una novela.
Ir hilando la historia, mantener a los personajes, mantener el pronombre en que escribes, muchos detalles, no es fácil. 
Aún le falta el final y el nombre, tengo varias ideas, pero no sé con cuáles me quedaré.
No entiendo cómo los escritores de verdad escriben libros de 600 o más páginas. Parece que no me agrandaré, seré una humilde escritora amateur. 
Maru

lunes, 23 de agosto de 2010

Mientras el resto del curso perdió el interés en ti, el mío aumentaba hasta hacer que pensara en ti todo el día, incluso en la noche pensaba qué podía hacer. ¿Decirle a algún profesor lo que pensaba? ¿Y si estaba equivocaba?
También pensaba que teníamos un secreto entre las dos; yo era la única que te había visto y sacaba conclusiones, tal vez ciertas, tal vez equivocadas, de lo que seguramente estabas pasando.

Pero no me lo ibas a hacer fácil, pasado una semana volviste a ser aquella ostra de cola de caballo y distante como siempre, volviste a ser Violeta, la desconocida.
Yo sufría, sufría por ti, y también porque estaba bajando la notas por falta de concentración y sabía que ello me traería problemas en mi casa.

Pasó el tiempo y llegaron las vacaciones de invierno. Dos semanas sin vernos, sin contacto, sin nada… Yo te alejé un poco de mis pensamientos, pero a veces, sin quererlo, te recordaba y pensaba que si en los 15 días que estarías en tu casa lo pasarías mal. En cómo llegarías al colegio a la vuelta. Pero simplemente no llegaste.

Uno, dos días, una semana. Mi pecho se empezó a encoger… no lograba sospechar qué te podría haber pasado. No me atrevía a preguntarle al profesor, pero también pensaba que era normal preocuparse por una compañera que desaparece. Ninguno de los compañeros se dio por enterado de que no estabas… pero yo tenía los sesos llenos de dudas.

Hasta que en un Consejo de Curso, pregunté a viva voz al profesor por qué no ibas a clases, si estabas enferma o qué. El profesor hizo una larga pausa y con voz apenas audible dijo:

Lamentablemente, debo darles la triste noticia de que Violeta Améstica falleció durante las vacaciones. No tengo más detalles que darles, lo siento.

Silencio, terror, incredulidad.

En mí, remordimientos.

Así, pasé duramente de la adolescencia a la adultez. Maru - 2010

Ya chicas, se acabó. Espero que les haya gustado. Maru

domingo, 22 de agosto de 2010

Novela... Capítulo III

Se nos ocurrió hacer una fiesta de curso.
Alguien prestó su casa y empezaron los preparativos. Cuando te enteraste no te inmutaste; cuando alguien te preguntó si ibas a la fiesta, dijiste “no, gracias”, y desapareciste, como siempre.
Siempre usabas el pelo en una cola de caballo que parecía un plumero o una cascada de rizos bajando por tu cuello. Un día, sin embargo, llegaste con el pelo suelto y tapando gran parte de tu cara. Eso me intrigó; en los meses que llevábamos de clases, nunca te habías soltado el pelo.
Te observé toda la clase de biología. No te sentías cómoda con el pelo suelto, pero entonces ¿por qué no te lo amarrabas?
Yo estaba al lado derecho de tu fila y en un momento, concentrada en el intestino delgado, echaste tu pelo para atrás y lo vi. Un moretón, no muy grande, seguido de otra herida pequeña.
Te quedé mirando y me viste. Rápidamente volviste la vista y echaste tu pelo hacia adelante.
Toda esa semana fuiste con el pelo suelto. Yo te miraba a veces, y me mirabas con vergüenza, odio, o no sé qué; como un niño robándose una golosina.
No tenías que preocuparte, tu secreto estaba seguro conmigo. Además, podía estar equivocada.
Pero quedé preocupada, si era lo que yo pensaba, tu vida debía ser un infierno, y eso me enfermaba.
Tal vez por eso era tu timidez. Me pasaba horas pensando en ti. Ahora me explicaba por qué siempre usabas mallas manga larga en gimnasia, y ballerinas; no mostrabas nada de tu cuerpo, yo suponía que era por pudor, pero ahora tenía mis dudas.

Tenía tantas ganas de hablarte, de decirte que si sufrías maltrato o quizás qué cosa, tenías que denunciar, decir BASTA. Pero no me atrevía, porque me rehuías como a la peste.
Quería hablarte, decirte que contaras conmigo, que te desahogaras, que lloraras, que pusieras fin a ese tormento. Pero como no tenía pruebas, nada podía hacer. Sólo seguir intentando hacerme tu amiga, pero no lo lograba.

sábado, 21 de agosto de 2010

Novela... capítulo II

Eras muy delgada y los centímetros no te acompañaban mucho tampoco. Sin embargo, ocupabas un tremendo espacio donde fuera que estuvieras.
Pasado un tiempo, los demás descubrieron que eras una más del curso y empezaron las eculubraciones. -
Tal vez sea un poco retrasada. -
Tonto, si lo fuera no estaría en este colegio. -
Además, tiene las mejores notas. -
¿Y han escuchado cómo habla el francés? -
Tal vez es francesa.
Risas generales. No sé si tú sabías que todos hablaban de ti; nunca diste una señal, ni cambiaste. Sin embargo, era imposible odiarte o ignorarte. Todos te miraban y tú proseguías con tu mirada en tu cuaderno o mirando por la ventana, como si afuera hubiera algo que te llamaba. Nunca logré coincidir contigo. A la salida simplemente te evaporabas. Nadie sabía dónde vivías. Recuerdo que teníamos la esperanza de descubrir a tu mamá o papá en la primera reunión de apoderados. Estábamos los 40 alumnos, ávidos de descubrimientos sobre ti. Sin embargo, no tuvimos el placer de satisfacer nuestra curiosidad. Cuando pasaron lista y te nombraron, nadie contestó. Al otro día, todos vimos cómo le entregabas la libreta de comunicaciones al profesor jefe. Él sólo asintió y te devolviste a tu puesto. Descubrir algo de ti se volvió una obsesión para todo el curso. Estrujábamos nuestros cerebros adolescentes para encontrar la manera de acercarnos a ti. Nadie se atrevía a plantarse frente a ti; supongo que temíamos que te evaporaras. A esas alturas ya no sabíamos si eras real.

viernes, 20 de agosto de 2010

Novela... capítulo I....

Al final se las daré por capítulo. No crean que es para un premio Nobel, sólo es producto de mi loca imaginación, jijiji.
Mañana el II capítulo. Es corta, así que en dos o tres días ya está... recibo críticas de todo tipo. Todas sirven.

VIOLETA

Te llamabas Violeta. Lo supe cuando pasaron lista, porque casi no hablabas. “Es nueva”, pensé, “estará nerviosa, no conoce a nadie”.
Desde el principio me llamaste la atención. Eras tan visible y a la vez tan etérea, que a veces no estaba segura de que existieras. No tenías enemigos, pero tampoco amigos. Y al parecer no te importaba, siempre estabas sola.
Los recreos desaparecías, era como si te fueras a otro mundo.
No eras fea, tampoco una belleza, pero tu pelo rubio lleno de rizos llamaba la atención.
En algún momento de suerte vi tus ojos. También eran bellos, pero distantes, como que miraban sin ver.
Te iba bien, sacabas buenas notas; al menos mejores que yo. Pero eso no te inmutaba; te ponías nerviosa cuando tenías que exponer algún tema delante del curso. Mirabas fijamente la pared del fondo, dabas tu discurso y mirabas al profesor para que te dejara volver a tu puesto.
La verdad es que me intrigabas. Nadie sabía nada de ti, si tenías padres, hermanos, o si venías de otro mundo. Así de rara eras.
Muchas veces intenté hablarte, hacerme tu amiga, pero nunca me diste la oportunidad.
En las clases de Educación Física sólo hacías gimnasia rítmica, todo el año estuviste eximida de lo demás, pensé que tenías algún problema en la columna o algo así, pero no me atrevía a preguntarte.
En un arrebato le pregunté a la profesora y me dijo que no podías hacer demasiado esfuerzo. No quedé muy conforme, pero eso era todo lo que iba a saber.
Eso hizo que te viera más frágil de lo que ya parecías.
Mi mente de 14 años me hacía imaginar tremendos males. Después supe que tenías soplo al corazón.

Continuará...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Novela....


No sé si alguien se acuerda de que un día dije que me iba a agrandar e iba a escribir una novela.
Bueno, la escribí, es una novelita en realidad, corta.
Pero no tan corta como para publicarla en el blog.

Y lo divertido es que ahora no sé qué hacer con ella, jajajajajaja.
Maru

martes, 8 de septiembre de 2009

De grande....


Me las di de grande, y me puse a escribir un libro, bueno,una novela, una novelita más bien. En realidad, no sé qué resultará, pero me ha gustado la idea. Y he aprendido lo diferente que es escribir un poema o una reflexión, a un libro.
Ir hilando la historia, mantener a los personajes, mantener el pronombre en que escribes, muchos detalles, no es fácil.

No entiendo cómo los escritores de verdad escriben libros de 600 o más páginas.
Parece que no me agrandaré, seré una humilde escritora frustrada.
Maru