jueves, 7 de junio de 2012

Y no falta....

Parece que algo me persigue que me tocan las cosas una tras otras.  A mi salud que no está nada de bien, ahora se agrega la muerte de mi ex suegra que fue siempre mi suegra igual.  Siempre nos quisimos. Tenía 88 años.
Ella no estaba tan enferma, pero desde que hace dos años murió su hijo Aníbal, se fue para abajo y se quedó casi postrada y ya no quiso vivir.  Se fue deteriorando y este último tiempo se negaba a comer, estuvo hospitalizada, después en la casa había que rendirle todos los cuidados que necesitaba, pero no había forma de hacerla comer.
Hasta que el martes no pudo más y se fue.  Lo injusto fue que agonizó 10 horas, y eso duele porque no se lo merecía, ella siempre fue muy buena.
Mis hijas viven con su papá y con ella, y me siento orgullosa de ellas porque hicieron todo por su abuelita.  La amaban.  Todos la amábamos.  Cuando se fue pesaba 20 kilos.  Y estaba tan malita, que al final uno no sabe si desear que se vaya a descansar o que se quede por un egoísmo nacido del amor.
Pero no está muerta.  Siempre he pensado que las personas que se llevan en el corazón  no mueren.  Cuando las olvidamos, ahí mueren para siempre.
Maru con penita

2 comentarios:

  1. Es asimismo, Maru, si queremos, nuestros angelitos y angelitas siempre están en nuestras vidas. Un beso, Giovi

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  2. Qué triste final de tu suegra Maru, pero como tú dices mientras nuestros seres queridos vivan dentro de nuestros corazones no moriran jamás!

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El alma se alimenta de palabras, y tus palabras son muy importantes para mí. Déjame algunas y seré muy feliz.