Uno de mis pasatiempos favoritos es hacer JUNK JOURNAL (Diario basura).
Vivimos en la era digital. En redes sociales, editamos nuestra vida para los demás.
El JUNK JOURNAL es, en muchos sentidos, la antítesis del perfeccionismo. Mientras que el journaling tradicional busca la claridad a través de la palabra, el junk journal la busca a través de las texturas, los colores del día a día.
Es la belleza de lo inútil, donde un boleto de micro, el envoltorio del té, recortes de revistas viejas, folletos, papeles, hojas de libros viejos, mapas antiguos, telas y todo lo que se les ocurra, puede ser transformado en algo con o sin sentido.
Nos enseña a mirar el valor estético en lo cotidiano. Es un ejercicio de presencia; de repente, un papel cualquiera se convierte en una textura interesante para una página.
Es un espacio seguro para ser vulnerable, para estar enojado, para ser irracionalmente optimista o profundamente pesimista sin el juicio de terceros.
Les dejo algunas páginas de mi journal actual (Soy pésima fotógrafa).
Vivimos en la era digital. En redes sociales, editamos nuestra vida para los demás.
El JUNK JOURNAL es, en muchos sentidos, la antítesis del perfeccionismo. Mientras que el journaling tradicional busca la claridad a través de la palabra, el junk journal la busca a través de las texturas, los colores del día a día.
Es la belleza de lo inútil, donde un boleto de micro, el envoltorio del té, recortes de revistas viejas, folletos, papeles, hojas de libros viejos, mapas antiguos, telas y todo lo que se les ocurra, puede ser transformado en algo con o sin sentido.
Nos enseña a mirar el valor estético en lo cotidiano. Es un ejercicio de presencia; de repente, un papel cualquiera se convierte en una textura interesante para una página.
Es un espacio seguro para ser vulnerable, para estar enojado, para ser irracionalmente optimista o profundamente pesimista sin el juicio de terceros.
Les dejo algunas páginas de mi journal actual (Soy pésima fotógrafa).






















