viernes, 5 de octubre de 2012

Diego...


Diego se pregunta qué se hace en estos casos. Nunca le había pasado. Formó una familia, no basada en el amor, es cierto, pero ya lleva muchos años de matrimonio, tiene dos hijos y su vida ha sido bastante rutinaria.
A veces logra quedarse a jugar fútbol con sus compañeros después del trabajo. Eso, cuando ella no le hace algún escándalo. Eso lo tiene bastante amargado, siempre pensando lo peor, siempre sospechando, siempre celándolo.

Pero un día, todo cambia; ve en la calle a una mujer que lo deja sin aliento. Va por su mismo camino. Tal vez trabaja cerca de su oficina. No sabe qué le pasó, se encandiló con ella.
Todos los días trata de coincidir con ella. Sólo para mirarla, aunque sea de lejos. No se decide a seguirla; es muy tímido y podría ser un momento incómodo.
Pasan unos días y no puede dejar de pensar en ella ¿qué hace? ¿dónde vive? ¿es casada?
Empieza a distraerse, en su trabajo y en su casa, a veces se queda con la mirada perdida, pensando en ella.
No se atreve a abordarla para conocerla, pero se muere de ganas de mirarla de cerca, de ver su cara, sus gestos, sus ojos, su sonrisa.
Cada día es más frecuente soñar despierto.

Su esposa se da cuenta de que algo ha cambiado. Lo interroga, lo cela, le grita que si tiene otra se vaya; lo sigue, pero nunca lo pilla en nada, porque él nada hace, sólo añora a una mujer que no conoce, pero que no se va de su cabeza, de sus sueños, de su alma.

Diego no entiende, nunca le había pasado y no sabe qué hacer.
Pero, ¿qué se hace en esos casos? Diego quisiera saberlo y saberlo ya, antes de volverse loco.
Maru

3 comentarios:

  1. Que situación difícil,yo creo que consecuencia de la maldita rutina, o no!!!

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  2. Hola Maru, espero que estes bien.
    Lo primero decirte que el poema de la anterior entrada es precioso no me extraña que te dieran un premio.
    Diego es la imagen de la infelicidad y la fustración...espero que se vaya con la desconocida jajajajaja.
    Besitos y cuidate Maru

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  3. A veces para poder seguir solo hace falta una ilusión.
    Como siempre, felicidades Maru por tu relato, está lleno de sentido común por parte de Diego y de frustración por parte de la esposa. Bsss

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El alma se alimenta de palabras, y tus palabras son muy importantes para mí. Déjame algunas y seré muy feliz.