Yo no tomo en cuenta los años, voy viviendo día a día, y nunca me interesó celebrar mi cumpleaños, más lo hacía por los demás, pero alguien me dijo una vez que celebrarlo era una manera de agradecer a quien me dio la vida, Dios, mis padres, el universo, etc.
Si aquí estoy, será por algo, aunque nunca he encontrado que encajo mucho, pero al hacerme mayor comprendo que lo que realmente me llena y me hace feliz, son cosas tan simples: que mi familia esté bien, que mi salud se mantenga lo mejor posible dentro de todo, la paz y la tranquilidad con la que vivo, el amor de mi esposo y de mis hijas, que mis padres todavía estén con vida, no tener que salir a trabajar, leer, comer y dormir.
¿Qué más pedir? cosas materiales para qué, ya tengo lo que necesito para vivir cómoda y bien, no necesito nada más.
¡Y se acabaron las vacaciones! Los turistas que repletan Valdivia en verano se están yendo y vamos recuperando el ritmo tranquilo de mi ciudad.
Mis hijas ya partieron y estamos acompañados de nuestro querido sobrino Rodrigo, que vino a probar suerte acá para trabajar en su profesión.
Bueno, y van las fotitos de rigor.
Pelusa en una pose muy divertida
Una selfie con mis hijas, sobrino, y novio de mi hija Melissa
Una visita imperdible al Bunker y sus deliciosos sándwich.
En Chaihuín, luchando con el remo
En Chaihuín con Pelusa
El incendio de la torta de cumpleaños
¡Un libro! regalo de mis amigos Juan Carlos y Andrea
El brindis con nuestros amigos Juan Carlos y Andrea, y Rodrigo, mi sobrino
Pidiendo un deseo antes de apagar las velas ¿qué será, qué será?
Bueno, ya ven que he estado en celebraciones, tres días, jajaja, ¿no será mucho? No, nunca es suficiente.
Un beso a todos, hasta la otra
Maru
























































