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viernes, 23 de diciembre de 2011

Carta al Papa



Amigos, yo no soy católica, soy agnóstica, esto significa que no creo en el dogma de la iglesia ni en ninguno de sus rituales, no practico, no celebro ni les creo a los curas, etc.  Eso sí, creo en Dios, he palpado a Dios muchas veces, siento que me ha salvado la vida cuando parecía que todo iba tan mal, converso con él y nunca me ha fallado, aunque me apriete, pero nunca me ahorca.
Respeto a todo el mundo, credo y religión, al que va de rodillas a pagar una manda, al que se crucifica imitando la muerte de Cristo, al que va a misa todos los domingos, al que reza el rosario, al que se pone de rodillas, al que se flagela, al que lo maldice, al que lo alaba.  Así que nadie se ofenda por esta carta que le escribo al Papa, al que no reconozco como representante de Dios en la tierra, ni menos como hombre santo.

Papa Benedicto XVI:
Ya sé que no leerá esta carta, porque para eso tiene un rebaño de ovejas que hacen todo por usted.
¿Sabe?  yo nací católica, mi madre es católica y mi padre es ateo.  Y me bautizaron católica a una edad en que , obvio, yo no podía elegir.
Crecí como católica pero no practicante.  Siempre respeté a la iglesia, pero al ir creciendo y pensando por mí misma e investigando, me puse a reflexionar sobre la religión en general, y sobre la iglesia católica en particular.  Y, créame, la decepción fue tan grande, tan grande, que casi me enfermo.  
Hay cosas que no le perdono a la iglesia, como la inquisición, como no haber hecho nada durante el holocausto, pero lo que más me indigna es su riqueza.  Cristo anduvo con ojotas y túnica seguramente de lino barato.. usaba un palo, comía pan,  pescado y vino barato.
Y no necesitaba que nadie se arrodillara ante él, ni le besara un costoso anillo, ni necesitaba una mini ciudad para vivir y para que todas las ovejas le siguieran.  Tampoco necesitaba guardaespaldas, a pesar de que estaba en un ambiente hostil.  Eligió a sus apóstoles de entre los pobres más pobres.  Se dejó matar, no maldijo a nadie ni hubo soberbia en su corazón.
Pero ¿sabe lo que más me indigna, no entiendo y me gustaría mucho que me lo explicara?   Es el asunto de la caridad.  Se supone que uno de sus votos es la caridad.  La última vez que entré a una iglesia católica fue obligada porque era el aniversario de muerte de mi abuelo.  Y el cura, no sé qué grado tendría, se dedicó toda la omilía a quejarse de que la gente ya no le daba tanto dinero como antes a la iglesia ¿?  ¿y los tesoros incalculables que tienen en el Vaticano?
No entiendo que no se deshagan de tesoros para paliar el hambre en África, por ejemplo, ¿dónde está su voto de caridad?
No entiendo todos esos ritos absurdos que tiene la iglesia ahora... ¡Cristo era tan pobre, era tan sencillo!  Y sin embargo lleva dos mil años reinando en el corazón de gran parte de la gente.
Yo no soy atea, no, soy agnóstica, por lo dicho, los dogmas de la iglesia católica no me gustan... y ni hablar de la pedofilia que con tanto celo han guardado como secreto de estado.  Y también porque esta iglesia es misógina y machista.
Pero, repito, lo que más me indigna y no entiendo, es que no hagan nada por acabar con el hambre de millones de personas, dentro de ellos muchos niños, que mueren diariamente de hambre... ¡en pleno siglo XXI!  y que haya una iglesia multimillonaria (no hablaré mejor del banco del Vaticano) que no es capaz de vender una estatua para acabar con ello.
Eso, no lo voy a entender nunca y tampoco nunca lo perdonaré.
Espero que alguien que lea esta carta le pueda aunque sea resumir  lo que digo, a ver si se pone realmente en el lugar de Cristo (ya que se autonombra representante de Dios en la tierra; no sé si reír o llorar), y vea que Cristo sólo dio, no atesoró ni mandó a atesorar nada... 

Adiós
Una ex católica decepcionada, como tantos...
Maru