No somos más que el tiempo que nos queda
caminando hacia el olvido que seremos.
Es duro, pero es así.
El resto, literatura.
Lo mejor es no pensarlo mucho:
seguir andando,
tomar café,
enamorarse,
ver la lluvia...
Gracias al sol por envejecer cada tarde entre sus montañas, al agua por correr en diques que buscan caminos donde separar campos y regarlos con afecto, al viento por llevarme hasta los buenos sentimientos de buenas personas.
No es el príncipe azul, tampoco tus padres, tus hijos ni tus amigos los que te van a "rescatar".
Es tu energía sagrada la que un día se despierta y te recuerda quién eres, de dónde vienes y cuál es tu misión.
Confía y refúgiate en ti.
Leído en la web
No somos más que el tiempo que nos queda
caminando hacia el olvido que seremos.
Es duro, pero es así.
El resto, literatura.
Lo mejor es no pensarlo mucho:
seguir andando,
tomar café,
enamorarse,
ver la lluvia...
Hay veces en que las personas que menos tienen son las que más dan. Quizás sepan lo que es tener poco.
Hay veces en que las personas que no tienen un título son las más sabias. Quizás la vida enseñe más que los libros.
Hay veces en que las personas más lastimadas son las más bondadosas. Quizás un corazón herido entiende cómo no causar dolor a otros.
El secreto no es correr
detrás de las mariposas.
El secreto es cuidar
el jardín para que
ellas vengan hacia ti.
(lo leí por ahí)
El miedo es una boa que se enrolla en tu cuello y no te suelta. Sientes cómo te comprime la garganta, el pecho, no te deja respirar y luchas para que el aire entre a tus pulmones. El corazón se desboca. Es un momento aterrador.
Luego, de a poco, sientes que te empieza a soltar. Luego empiezas a preguntarte por qué, de qué y a dónde va ese miedo.
Sientes que te va abandonando, que la boa te va soltando y por fin puedes respirar.
La cabeza deja de dar vueltas, tu cara toma color de nuevo y sabes que lo has logrado; una vez más.
"Abril, el mes de la cosecha... el verano ha concluido y ha llegado el otoño" (Cyinthia Wickham)
La canción de abril es una cadencia de dos piezas en la que la alegre serenata veraniega concluye para dar inicio a una melodía más grave. Durante cuatro meses, hemos arado y sembrado en nuestras vidas las conmovedoras semillas de la gratitud, la simplicidad, el orden y la armonía. Ahora, una auténtica cosecha de felicidad está lista para su recolección y el quinto principio del encanto de la vida simple -la belleza- nos exhorta a participar de su exuberancia. Disponte a recoger la abundante cosecha que el amor ha sembrado.
Sarah Ban Breathnach - El encanto de la vida simple

