¡Hola! Me conformo con que alguno se haya preguntado qué fue de mí. Y bueno, algo pasó, nunca estoy libre de que me pase algo y les cuento.
En mayo mi esposo se fue a trabajar muy al norte del país, a una minera, en un turno de 14 días trabajados y 14 libres. Y para mí fue muy fuerte, no pude acostumbrarme a estar sola 14 días, y eso, más unos ajustes en mis medicamentos me produjo crisis de pánico y de ansiedad. No les cuento lo terrible que fue, sentirse morir todos los días, no poder llevar la vida normal, pánico a estar sola, pánico a salir, a hablar por teléfono, pánico a todo, no poder comer normal. Exceso de futuro, pensar en todas las cosas malas que podrían suceder.
Me puse en manos de una psicóloga y de un psiquiatra, estoy con terapia y con medicamentos. Estoy mejor, no totalmente, pero ahora puedo vivir mejor, vivo con ansiedad, pero ya no me dan crisis.
Yo sé que a todos en algún momento nos da ansiedad y que es un mecanismo de defensa que tiene nuestro organismo frente a cosas que nos cuesta afrontar, cosas no resueltas, estrés, etc. Pero estar meses y meses sumida en ese infierno no se lo doy a nadie.
Bajé tanto de peso y tenía tan mala cara, que mi familia se asustó mucho y mi hermana me llevó a su casa en Santiago para cuidarme y que no esté sola. He logrado subir de peso, y estar mejor. El psiquiatra me dice que puedo estar años con ansiedad, que en cualquier momento me puede dar una crisis, pero he aprendido a manejarlas mejor, con ejercicios de respiración y terapia.
Y bueno, aquí sigo, con el pecho saltarín, con una serpiente enrollada en el cuello que no me deja respirar bien, durmiendo poco y despertando con ansiedad, pensando demasiado y tratando de manejarlo lo mejor posible.
Espero seguir mejorando y si me tengo que acostumbrar a vivir con ese fantasma, espero que me sea leve.
Les dejo un abrazo y gracias por leerme.















































