lunes, 26 de abril de 2010

Tampoco te creo....


Pides perdón, ahora que los medios te han presionado hasta el cansancio.
Pides perdón ahora, después de proteger a tus pederastas durante años y años... el diablo vendiendo cruces.
Pides perdón ahora, por esto, pero por nada más.
Ni por la Inquisición, ni por tratar a María Magdalena como prostituta sólo porque eres misógina y machista.
Ni por el Holocausto, cuando el Papa Pio XI y XII eran "aliados" de los nazis y "no veían nada" de las barbaridades que hacían.
Un sólo Papa, Juan Pablo II, pidió perdón y me parece que lo hizo a título personal y no en nombre de toda la Iglesia.
Pero no has pedido perdón ni devuelto los bienes de los que te apropiaste en los años de terror de la II Guerra Mundial.
Pero no pides perdón por ser tan rica. Por no vender una estatua para palear el hambre en África y en tantas otras partes; los pobres no comen palabras bonitas ni llamados a la caridad.
La caridad empieza por casa.
Tampoco te creo, no te creo nada.
Sólo creo en Dios.
A ti y a tus representantes, NUNCA.
Maru

2 comentarios:

  1. Hola Maru, no sabes como te entiendo, vivimos en un mundo donde lo usual es que nos mientan y además justifiquen lo injustificable cuando se trata de "personalidades convenientemente protegidas", pero nos queda el derecho de decir a los 4 vientos que no nos engañan y soñar con que un dia alguien, empujado por nuestras protestas, va a hacer algo al respecto xq lo ultimo que podemos perder es la fé en la humanidad y en que las cosas van a mejorar, amen..., un abrazo y feliz semana...

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  2. Maru que bien dicho, estoy totalmente de acuerdo contigo, yo siempre he dicho que la iglesia es de Dios, las religiones de los hombres y algo que tiene la mano del hombre inmiscuida ahí esta destinado a tener desaciertos, ahora, el desacierto será directamente proporcional a la fanatización, a la rigidez y a la poca tolerancia que se tenga.

    Juan Pablo II pidió perdón porque el fué de los perseguidos, acuerdate que como polaco, sufrió los horrores de la persecución de los judíos en su amada tierra.

    Un saludote Maru!

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El alma se alimenta de palabras, y tus palabras son muy importantes para mí. Déjame algunas y seré muy feliz.