lunes, 14 de julio de 2014

Semana de locos

La semana pasada fue una de locos.  Mi hija Melissa resolvió dejar a su novio y volver a Santiago.  Y por supuesto acudió a mí para que le ayudara con la mudanza para llevarse sus cosas, sólo sus cosas, las cosas comunes las dejó.
Pero fue todo un desafío, no encontré flete en ninguna parte pues eran pocas cosas y me hacían pagar carga completa.  Total, un parto.  Y claro, tomando en cuenta el estado anímico de mi hija.  Total, semana negra.
Al final resolvimos irla a buscar nosotros, llevarla a Santiago y volver.  Salimos el sábado a las 4 de la mañana y volvimos anoche a última hora.  Más de 2.000 kilómetros en dos días, una locura.
Lo bueno es que ya pasó, espero que mi hija retome su vida, reciba pronto su título y encuentre trabajo, lo cual le ayudaría mucho a superar esta situación.
Con esto me doy cuenta de que los hijos son nuestros bebés no importa la edad que tenga (tiene 28), uno dice, "ya está grande, ella decide, que se las arregle sola", pero no, una siempre va a estar ahí cuando nos necesiten.
Llegamos muy cansados, dormimos mucho.
Fue el primer viaje de Pelusa, la pobre no entendía nada, no dijo ni pío en todo el camino, pero llegamos a casa y volvió a ser ella otra vez.  Yo ya pensaba llevarla a un psicólogo de perros para que le explicara, jajajaja.
Lo bueno es que vimos a mis papás y a mi hermana y cuñado.  Pasamos la noche con ellos el sábado y el domingo partimos tempranito de vuelta.
Esperemos que todo vaya bien para mi niña ahora.
Cariños
Maru

2 comentarios:

  1. Los padres somos padres siempre, y afortunadamente nuestros hijos cuentan con nosotros, eso es estupendo y nos rejuvenece. Me alegro que todo terminara bien. Abrazos

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  2. Los hijos ya pueden tener la edad que tengan que si llaman y nos piden lo que precisen, lo haremos sin dudarlo un instante. Deseo que todo vaya bien, eso sí, porque unas circunstancias así, a menudo cuestan un poquitito de pasar, pero luego que sea para mejor siempre.

    Besos

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