De pronto, vio a una niña vestida de blanco haciendo señas al borde del camino.
- ¿Puedes llevarme a casa?- preguntó ella con una voz muy débil.
Andrés aceptó. La niña subió al asiento trasero y le indicó una dirección.
Al llegar, Andrés se volvió para despedirse. El asiento estaba vacío. Confundido, llamó a la puerta de la casa. Una mujer anciana abrió y, al escuchar lo sucedido empezó a llorar.
- Mi hija murió hace veinte años en esa carretera. Siempre aparece en Halloween, buscando que alguien la lleve a casa.
Andrés sintió un escalofrío.
- ¿Y cómo puedo saber que era ella?
La mujer levantó lentamente la mirada.
- Porque todos los que la llevan... mueren antes del amanecer.
Andrés corrió hacia su automóvil.
Pero en el asiento de atrás, alguien ya lo estaba esperando.
Era la niña
Y sonreía.
- Mi hija murió hace veinte años en esa carretera. Siempre aparece en Halloween, buscando que alguien la lleve a casa.
Andrés sintió un escalofrío.
- ¿Y cómo puedo saber que era ella?
La mujer levantó lentamente la mirada.
- Porque todos los que la llevan... mueren antes del amanecer.
Andrés corrió hacia su automóvil.
Pero en el asiento de atrás, alguien ya lo estaba esperando.
Era la niña
Y sonreía.

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