Ya amigos/as. Por fin estoy de vuelta en la oficina, con depa nuevo, con todo lindo, ordenadito y nuevito... ahhh, es una gran experiencia esto de cambiarse de casa. Es como si toda una vida quedara atrás y empiezas de nuevo, con renovadas ganas, con más optimismo y más alegría.
Para qué los voy a aburrir con los pormenores, sólo decirles que desde el martes 5 ya estoy en mi nuevo hogar, y la única anécdota es que la mesa del comedor no entró por la puerta y tuve que mandarla a desarmar. Así que estoy sin mesa, tal vez hasta la próxima semana. Pero, detalles. El otro detalle es que mi Bruno y Murci (mis gatos) se traumaron y estuvieron 4 días debajo del camarote de las niñas. Pobrecitos, había que sacarlos a la fuerza para que comieran e hicieran sus necesidades.
Aparte de eso, todo bien. Hoy entré a trabajar y me vine caminando, fueron 20 minutos, no más que eso desde el depa a la oficina.
Estoy feliz como una lombriz. Muestro fotitos. Y calma, ya vienen las inauguraciones.
Maru





































