miércoles, 5 de diciembre de 2007

Dar hasta que duela...


Yo no hablo mucho de estas cosas porque creo que hay que recibir con bombos y platillos, pero hay que dar calladitos.
Pero como un modo de incentivar el "dar hasta que duela" como decía el Padre Hurtado, y también para que las hijas aprendan a ser generosas y dar sin esperar nada a cambio, hace unos años adoptamos la costumbre de ir Correos y elegir una o dos cartas que mandan los niños de escasos recursos al Viejito Pascuero pidiendo sus regalitos. Es emocionante, algunos piden desde una lavadora (donde se nota la mano adulta) , o una cena o que el papá salga de la cárcel. Un año un niño pidió 7 collares para los 7 gatitos que tenía, no quería juguetes, quería collares y alimento para sus gatos. Le llevamos los collares, el alimento y además juguetes para él y su hermanita. La cara de ese niño no se me olvidará jamás. Realmente uno ahí dimensiona la brecha económica que existe en este país, como me imagino en todos.
Y bueno, este año no será la excepción y Susi irá mañana a buscar una cartita y ya veremos cómo podemos hacer feliz a algún niño/a.
Además, yo hace muuuuchos años, grababa libros para ciegos, después ya no tuve tiempo y se me fue olvidando y ahora lo retomé y el lunes tengo una reunión en la Corporación de Ciegos para retomar la actividad, y además de grabar, leerles libros a los niños no videntes.
Y Susi se acaba de inscribir en una fundación de niños con cáncer para también hacer voluntariado.
No cuesta nada , pero ¡pucha que se siente rico!
Maru

2 comentarios:

  1. ¡Bravo! Regalar unos minutos de nuestro tiempo no tiene palabras, que mejor recompensa que una sonrisa de felicidad y agradecimiento.

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  2. Me ha encantado tu post y tienes mucha razon ...no hay nada q te haga sentir mejor q la felicidad de la personita q lo recibe....Saludines, Pao

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El alma se alimenta de palabras, y tus palabras son muy importantes para mí. Déjame algunas y seré muy feliz.