
Vengo llegando de ir a dejar a mi hija Melissa al que será su nuevo hogar con su novio.
Aunque yo las crié independientes y autosuficientes, y siempre les dije que las decisiones que tomaran en su vida eran su responsabilidad, ahora que voló la única hija que estaba conmigo, no dejo de sentirme rara.
Las dos empezamos una vida nueva: ella, vida de pareja, y yo, el nido vacío.
No estoy triste, tengo mucho qué hacer y es la razón de la vida, emigrar, hacer otro nido y seguir adelante.
Esperemos que las dos tengamos suerte y seamos felices y por ningún motivo dejemos de estar en contacto las tres, madre e hijas, como corresponde.
Maru































