


Me senté a escribir porque hace días que no lo hacía. Y aquí estoy... ¡y no se me ocurre qué escribir!. Podría decir que el verano ha sido esquivo, que ha hecho mucho calor, pero también ha llovido, que estoy orgullosa de mi hija Melissa porque está logrando muchas cosas y eso me hace feliz. Que mi hija Susi anda de aventurera por Uruguay. Que tengo una intoxicación por medicamentos y parezco de 14, llena de granitos. Que estoy muy flaca porque apenas puedo comer, que duermo mal, que mi brazo no me da tregua. O sea, empezar a quejarme. Pero no, diré que ya empezó febrero, que cada año las vacaciones pasan más rápido, que ya no hago propósitos porque nunca los cumplo, pero que sí tengo que hacer algo para llenar mis horas. Que tengo que empezar a ir a la piscina a ejercitar, que parece que algo va a cambiar para mejor, o para peor, sólo Dios lo sabe.
Que he hecho tonteras, por apresurada, que agradezco a Diosito que cuando Robin se dio vuelta en el camión con grúa, acoplado y lleno de madera no le pasó nada; que he tenido la dicha de tener a mis tíos/padrinos en la zona y los he visto más de lo que los veo cuando voy a Santiago, de que poco he sabido de mi familia, pero estoy acostumbrada; de que todavía puedo escribirme interminables correos con mi gran amiga Su, que es la que ha permanecido más cerca desde que me vine; que tengo que ir a cocinar, y que sigo leyendo en forma compulsiva, pero la inspiración narrativa (para que suene importante) me ha abandonado y no se me ocurre qué escribir, por eso lleno este espacio con pequeños detalles de mi vida cotidiana.
Que compré todo para hacer cupcakes, que están tan de moda, y ahí está todo y no me atrevo a hacerlos, pero que ya lo haré. Que sigo con mi colección de dedales y gracias a amigas, he podido tener de Chile para intercambiar.
Que estoy planeando empezar un emprendimiento con arte Vintage, que me gusta tanto, y que para eso tengo que trabajar mucho y lo hago poco. Que no sé cómo distanciar la modorra, que me quita las fuerzas y las ganas.
Que me están haciendo Reiki, lo cual me ha hecho bien, más que nada emocionalmente, por lo que estoy contenta por eso y veo que de a poco me voy sintiendo con más ánimo.
Y cosas así, cosas del día a día, mirar por la ventana la hermosa vista que tengo a los cerros y árboles, ya que en el otro departamento sólo veía más edificios y cemento, en cambio aquí es precioso. Que Robin sigue babeando con su primera sobrina nieta, Antonia, que nos tiene a todos enamorados porque es una bebé exquisita.
Que paro ya o nadie me leerá, que sigo haciendo chambonadas con mi blog porque no logro dejarlo como yo quiero, con una linda plantilla, bonito. Que hay tantas cosas que no entiendo, lo de Google +, que el RRS o no sé qué, y tantas cosas que creo necesito un curso para entender esta tecnología que me supera.
Y que es sábado, y a la tarde iremos a comer crudos donde mis suegros, mmm, ñam, ñam.
Un beso a todos.
Maru
































